De paseo por las cumbres de España

 
En España hay montañas para todos los gustos: más altas, más bajas, accesibles, nevadas, heladas, desérticas. El experto montañero Juan José Zorrilla ha reunido medio centenar de ellas en su última obra 50 cumbres con corazón.

Imagen de Lobo. Foto: cedida por la editorial.
Si se le pregunta por sus favoritas de esta cincuenta, el autor responde fácilmente: El Aneto y el Teide. Expone que son muy diferentes entre ellas y, al tiempo, “muy singulares”. El Aneto (3.404 metros y un desnivel de 1.260), por su origen glaciar, da la sensación de vivir en la montaña, comparable a algunas cumbres de los Alpes. Es un lugar perfecto para sentir “el olor de la altitud”. En su guía calcula en diez horas ida y vuelta el tiempo que se tarda en ascender esta montaña en la que hay testimonios de ascensos desde hace siglos.
Igual de importante para el autor, el Teide (3.718 metros), el techo del territorio español que, con “los malparaísos y las fumarolas también hace sentir que estás ante un paisaje único”.
Imagen del Pico Aspe, en los Pirineos. Foto: cedida por la editorial.
Imagen del Pico Aspe, en los Pirineos. Foto: cedida por la editorial. 
Como amante de la montaña nos habla de sus amenazas, “algunas cimas están ya muy devastadas”. Cómo no, el primer depredador es el hombre. La clave está en la accesibilidad, explica, pues es el “pasillo por el que entra la masificación y que acaba destruyendo un paisaje”. Si, además, “tiene un aprovechamiento de antenas, observatorios y demás, la situación se complica”, señala.
Para los que buscan los picos “más puros”, Zorrilla señala en su brújula hacia los Picos de Europa, que se “defienden bastante bien”, al igual que el Aneto, pero que sin embargo sufre “un retroceso bestial por el cambio climático.

Paisajes desde las cumbres

Todos los montañeros guardan con mimo sus imágenes de las cimas que han coronado. Para una persona que lleva décadas subiendo montañas, la pregunta sobre cuál es el paisaje más hermoso que ha observado desde la cúspide de un monte requiere un tiempo de reflexión. Aún así, el autor se “moja” con varias, como la Peña Montañesa (2.295 metros), en Huesca. Zorrilla desvela a Efetur que es una montaña bastante desconocida y “sin ser difícil, tiene muy buena panorámica al estar adelantada a la cordillera Pirenaica”. En su libro la describe así “No hay cascadas aquí, ni lamias ni odinas con peines de oro, pero este monte es mágico como pocos”. La primera señal de un ascenso a esta cumbre data de 1791.
Zorrilla insiste en su predilección de las vistas desde las cubres de los Picos de Europa, por la conformación que tienen, con el Cantábrico al fondo.
Urbión. Foto: cedida por la Editorial.
Urbión. Foto: cedida por la Editorial.

Montañas familiares

No todo el mundo que se acerca a la gran montaña es un experto. Otras veces, hay que viajar en compañía de los niños por lo que hay que buscar itinerarios adaptados para el esfuerzo de los más pequeños. Para este tipo de planes hace varias recomendaciones, como por ejemplo Orhi (2.019 metros), en el Valle de Salazar en Navarra, con la selva de Irati a los pies, el “primer capítulo de del gran libro del Pirineo”.
En Levante español se ubica otra de las cimas recomendadas para amantes de la montaña sin demasiada preparación. Se trata de Penyagolosa, en Castellón, con una altitud de 1.815 metros. Es la máxima cota de la Comunidad Valenciana, que llega a un “bosque hermosísimo”. El Centro del Excursionista de Castellón organiza una marcha colectiva anual desde Castellón al santuario que hay sobre esta cumbre.
En el País Vasco, las montañas Gorbea (1.482) y Txikdonki (1.342) “pueden deparar grandes alegrías a las familias”. En la guía, el escritor señala que el poeta Gerardo Diego, mientras esperaba el tranvía en Durango, improvisó:
Ya venimos de Gorbea
Ya hemos hecho la excursión
El recuerdo de este día
Guárdese en el corazón

Los consejos del experto

Al pedirle opinión sobre consejos útiles para orientarse y disfrutar de la montaña sin riesgo Zorrilla apunta al sentido común:

  • Recordar que el sol va de este y oeste
  • En la cara norte de una montaña nunca hay sol
  • El musgo crece en el norte
  • Con niebla “ni se te ocurra salir a la montaña”, ni con GPS.
  • En caso de dificultad, caminar siempre hacia abajo aunque no sea el lugar donde se dejó el vehículo.
  • Tener en cuenta que “en España, abajo de la montaña, siempre hay un pueblo”
  • Más que ir lanzado por la tecnología, preparar bien la excursión y memorizar los aspectos clave, como lagos, paredes escarpadas…

Por cierto, otra sugerencia para disfrutar de lo apacible de la montaña, Zorrilla, experto también en música nos propone Bach, “aunque no escribiera nunca nada pensando en la montaña”.
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